Ciencias y esotéricas: los siete estados de la materia.

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Resulta francamente curioso jugar a echarle un vistazo a los textos esotéricos con la intención de ver en qué aspectos se ha aproximado la ciencia a ellos a lo largo del tiempo. En este caso, nos centraremos en qué puede haber detrás de esos siete estados de la materia de que habla el esoterismo y usaremos La doctrina secreta de H. P. Blavatsky a modo de referencia.

El libro, escrito en 1888, pretende basarse en un pergamino antiguo llamado Libro de Dzyan, al que la ocultista habría tenido acceso y que consta de diferentes pasajes o estancias que Blavatsky comenta en varios volúmenes recurriendo a los textos sagrados hindúes y a la Kabbalah, fundamentalmente.

La inmensa mayoría de nosotros aprende que los estados de la materia son tres: sólido, líquido y gaseoso. Los más inquietos conocen la existencia del plasma como cuarto estado. Y unos pocos habrán escuchado hablar de otros estados. Porque, efectivamente, haberlos haylos.

Al respecto de la materia, la doctrina secreta nos dice que:

Aunque estas Estancias se refieren a todo el Universo después de un Mahâpralaya (Disolución Universal), sin embargo, esta sentencia, como puede ver cualquiera que se ocupe de Ocultismo, se refiere también, por analogía, a la evolución y formación final de los Siete Elementos primitivos (aunque compuestos) de nuestra Tierra. De estos, cuatro son los plenamente manifestados en la actualidad, mientras el quinto Elemento, el Éter, no lo está sino parcialmente.

Los estados de agregación de la materia se pueden definir como las distintas fases que un cuerpo presenta en virtud de las condiciones de presión y temperatura, lo que determina la manera en que las partículas de dicho cuerpo se comportan. Así, podríamos decir que la transición de un estado a otro supone un cambio en la libertad de movimiento de las partículas.

Blavatsky explica la transición de un estado a otro, que recordemos son siete según el ocultismo, más poéticamente. Es la ventaja de poder usar textos sagrados:

Cuando se dice que Fohat produce Siete Centros Laya, ello significa que para propósitos formativos o creadores, la Gran Ley (pueden los teístas llamarla Dios) detiene o más bien modifica su movimiento perpetuo en siete puntos invisibles dentro del área del Universo Manifestado. “El gran aliento hace en el Espacio siete agujeros en Laya, para hacerles girar durante el Manvántara”

En un sólido, los átomos están estrechamente ligados entre sí formando una estructura; en un líquido, los átomos se mueven libremente en el interior de un volumen, o sea que sus distancias se mantienen más o menos constantes pero sin estructura fija; en un gas, los átomos son prácticamente libres, de modo que son capaces de distribuirse por todo el espacio en el cual son contenidos.

El plasma es similar al gas pero está ionizado, es decir, cargado eléctricamente y con capacidad para interactuar con campos electromagnéticos. Así, en presencia de uno de estos, sus átomos adquieren una estructura (es el caso de los rayos, por ejemplo).

En la década de 1920, Albert Einstein y el hindú Satyendra Nath Bose pronosticaron un quinto estado de la materia: el condensado de Bose-Einstein (BEC), el cual fue conseguido en laboratorio en 1995, algo que le valió el premio Nobel de 2001 a los científicos que lo lograron.

Imagínese una taza de té caliente, las partículas que contiene circulan por toda la taza. Sin embargo cuando se enfría y queda en reposo, las partículas tienden a ir en reposo hacia el fondo. Análogamente, las partículas a temperatura ambiente se encuentran a muchos niveles diferentes de energía. Sin embargo, a muy bajas temperaturas, una gran proporción de éstas alcanza a la vez el nivel más bajo de energía, el estado fundamental. (Fuente: wikipedia)

Cuando ciertas formas de materia se enfrían hasta casi el cero absoluto, sus átomos se ponen en el estado de energía más baja, de modo que todos sus átomos vibran al unísono y se hacen coherentes. Las funciones de onda de todos los átomos se solapan, de manera que, en cierto sentido, un BEC es como un “superátomo” gigante en donde todos los átomos individuales vibran al unísono.

Al enfriar los átomos, su velocidad disminuye hasta que las longitudes de onda de cada uno de ellos se vuelven casi planas, superponiéndose unas a otras para formar una única onda que los describe a todos.

Así que un BEC se forma cuando los átomos en un gas sufren la transición de comportarse como “bolas de billar” al estilo de la física clásica, a comportarse como una onda gigante de materia al estilo de mecánica cuántica:

[...] si creamos dos BECs y los colocamos juntos, no se mezclan como gases ordinarios ni rebotan como lo harían dos sólidos. Donde los dos BECs se superponen, ellos “interfieren” como las ondas: delgadas capas paralelas de materia son separadas por capas delgadas de espacio vacío. El patrón se forma porque las dos ondas se suman donde sus crestas coinciden, y se cancelan donde una cresta se encuentra con un valle — a lo cual llamamos interferencia “constructiva” y “destructiva” respectivamente. El efecto es similar al de dos ondas que se superponen cuando dos piedras son lanzadas a un lago. (Fuente: ciencia NASA)

Los BEC sólo son posibles al actuar sobre uno de los dos tipos básicos de partículas, los bosones. En el caso del otro tipo, los fermiones,  no se consigue tal condensado. Sin embargo, en 2003 se logró una variante denominada condensado de Fermi. En ambos casos, los condensados están compuestos de átomos que se unen a bajas temperaturas para formar un objeto único. En un BEC, los átomos son bosones. En un condensado de Fermi los átomos son fermiones.

Existe la polémica en torno a un sexto estado de la materia. Se trata del supersólido, que fue anunciado en 2004, pero a día de hoy se coge con pinzas y los científicos no tienen claro si aceptarlo o rechazarlo mientras esperan los resultados de nuevas investigaciones.

Cuando el helio-4 llega a la temperatura adecuada (apenas un décimo de grado sobre el cero absoluto), la película que forma comienza a experimentar las leyes de la mecánica cuántica.

En ese momento, los átomos de helio comienzan a comportarse como si fueran sólidos y fluidos a la vez. Una parte de los átomos de helio comienza a moverse a través de la película como una sustancia conocida como súperfluido, un líquido que se mueve sin ninguna fricción. Dado que es un sólido con propiedades de superfluído, los investigadores han denominado a este nuevo estado de la materia “supersólido”.

[...] los investigadores recurren al siguiente ejemplo para explicar el significado del experimento: las personas que viajan en el metro están tan apretadas que apenas pueden moverse. Pero si alcanzaran la fluidez del helio-4 a una temperatura adecuada, las personas del metro podrían moverse libremente por el vagón sin tocar a los demás viajeros.

(Fuente: Tendencias21)

Caramba, eso sí que es un ejemplo esotérico…

Finalmente, podríamos hablar de un último estado de la materia. El primer estado en términos cronológicos desde el Big Bang y que fue reproducido en un acelerador de partículas en el año 2000. Se trata del plasma de quarks-gluones, un estado extraordinariamente denso y caliente en el que quarks y gluones se mueven libremente sin fuerza capaz de unirlos para formar partículas superiores.

El plasma de quarks-gluones sólo existió durante un brevísimo período de tiempo tras el Big Bang, apenas unas milmillonésimas de segundo hasta que aparecieron los protones, neutrones y electrones.

Según se lee en un texto Subba Row, colaborador de Blavatsky, en realidad sólo hay seis estados de la materia. El séptimo es el estado de la materia cósmica en su estado original indiferenciado:

Estrictamente hablando, sólo hay seis estados de la materia; el que se denomina séptimo es el aspecto de la Materia Cósmica en su estado original indiferenciado. De manera similar, hay seis estados de Prajna diferenciado; el séptimo es un estado de perfecta inconsciencia. Cuando digo Prajna diferenciado, me refiero al estado en el que Prajna se divide en varios estados de consciencia. Por ahora tenemos, pues, seis estados de consciencia, objetivos o subjetivos, según sea el caso, y un estado de perfecta inconsciencia, que es el comienzo y el final de todos los estados concebibles de consciencia. (Fuente: upasika.net)

Puesto que los extremos se tocan, ¿a quién le atribuiríamos ese honor, al condensado de Bose-Einstein en su gélido cero absoluto o al plasma de quarks-gluones? ¿O quizás a ninguno?

Porque más allá de los seis estados aceptados y el séptimo en discusión aquí mencionado, en realidad circulan otras  propuestas de estados de agregación de la materia, cada cual más controvertida.

Quizás todo esto no sea más que nuevos espejismos en la búsqueda de la realidad última y aún ni siquiera la lleguemos a atisbar. Espejismos herederos de aquellos otros que en su día intentaba Blavatsky hacer congeniar con sus principios esotéricos, cuando aún se hablaba en términos de átomos, electricidad, sonido o luz, y las teorías de Maxwell sobre el electromagnetismo apenas si estaban siendo asimiladas.

Puede que la clave esté en no jugar a las correspondencias, sino en aceptar la esencia intuida detrás de tales ideas, tal y como aconsejaba Alice Bailey en su Estudio de la doctrina secreta citando un extracto de Blavatsky:

No puede transmitirse toda la esencia de la verdad de la boca al oído. Ni tampoco puede la pluma describirla; ni aun la del Angel Registrador, a menos que se encuentre la contestacíón en el santuario del propio corazón, en las profundidades más recónditas de la intuición divina.

Y quien sabe si no será tal y como lo expresaba Blavatsky hace más de ciento veinte años:

Como el Universo mismo, la Ciencia está siempre evolucionando, y nunca puede decir: “Yo soy lo que soy”. Por otra parte, la Ciencia Oculta tiene sus tradiciones inmutables, que datan de los tiempos prehistóricos. Puede errar en detalles, pero nunca será culpable de una equivocación en cuestiones de Ley Universal, sencillamente porque esa Ciencia, con justicia llamada Divina por la Filosofía, nació en planos superiores y fue traída a la Tierra por Seres que eran más sabios que lo será el hombre, aun en la Séptima Raza de su séptima Ronda.

¿Será verdad…?